Con un sólido análisis de datos, Julián Macías presenta un informe que demuestra el uso de granjas de bots para generar tendencias artificiales en redes sociales que apunta a una campaña sucia en contra del presidente López Obrador. Ante la facilidad de realizar estas campañas si se cuenta con el dinero suficiente, el activista apunta que es necesario replantear el papel hegemónico de estas redes sociales.
04/04/2024 (Ciudad de México). La inversión millonaria en redes sociales para generar tendencias artificiales mediante bots tiene fines políticos, así lo entiende Julián Macías, investigador y activista contra la desinformación digital, quien fuera uno de los primeros especialistas en poner al descubierto la operación echada a andar en Twitter para menoscabar la confianza hacia presidente López Obrador.
Esta estrategia mediática ya ha sido utilizada en otras partes del mundo, como en Bolivia y España, refiere Macías para De Raíz, donde pese a la falta de argumentos jurídicos los grupos políticos con mayor respaldo popular fueron minados sistemáticamente en su credibilidad.
Ahora, el activista señala que este tipo de operación se está replicando en México y a dos meses de iniciada la campaña sucia en contra de López Obrador y la candidata Claudia Sheinbaum, hace un recuento del impacto que ésta ha tenido.
27 millones de tuits con hashtags, sólo 1% de usuarios reales
En el análisis hecho Macías detectó que en la red social Twitter (ahora X) hay, a inicios de Abril, más de 27 millones de mensajes generados por más de 373 mil cuentas con hashtags que buscan relacionar al presidente López Obrador con el narcotráfico, pero de ellos únicamente el 1% corresponde a usuarios reales.
Sin embargo, de este total se pudo comprobar que 4 millones de estos tuits fueron generados durante el mismo periodo de tiempo desde 182 mil cuentas programadas, lo que revela la programación de estos mediante granjas de bots, es decir, cuentas artificiales creadas exclusivamente para alimentar tendencias en la red social. Prueba de esto son los errores ortográficos y dedazos cometidos por las mismas cuentas en los mismos lapsos de tiempo.
En su informe, el activista agrega que la mayoría de estas cuentas tienen las mismas características, son cuentas anónimas, con fotos de perfil hechas mediante inteligencia artificial o bien de modelos, además de aparentar confiabilidad mediante el pago correspondiente para que su cuenta aparezca como “verificada”, opción que fue recientemente facilitada por parte de la empresa que maneja la red social.
Es necesario legislar para inhibir el uso faccioso de las redes sociales
“No hay ninguna ley que penalice el uso de bots, de cuentas artificiales”, señala Julián Macías, y afirma que estas estrategias de desinformación se realizan ante la falta de consecuencias jurídicas hacia los perpetradores, por lo que argumenta que si bien hay leyes contra la difamación, también habrían de existir contra estas prácticas, si bien adelanta que esto supone un gran reto al tratarse de cuentas anónimas de difícil rastreo.
En este sentido, el especialista señala que en la actualidad “parece que las plataformas digitales han tenido o tienen más poder que que los gobiernos” y apunta que esto es un problema ya que “cuando hay una hegemonía tal de estas plataformas en la vida actual o en la comunicación digital, [la población] ya no participa en el campo de batalla de las ideas”.
De esta manera la percepción de la sociedad se trastoca, por lo que resulta necesario combatir las mentiras con la verdad dicha desde todos los ámbitos, como desde medios de comunicación que no sean fácilmente corrompidos por el gran capital; mientras que la “artificialidad de la conversación hay que combatirla con militancia o con el factor humano”.
Es posible identificar el origen de esta campaña sucia
En el mismo informe, el análisis de los datos muestra que el inicio de la campaña sucia contra López Obrador y Claudia Sheinbaum comenzó tras la publicación de dos notas periodísticas en los medios internacionales Deutsche Welle y Propublica los días 30 y 31 de Enero, las cuales sugieren alguna relación entre militantes de Morena con el crimen organizado, pero sin presentar prueba alguna de esto.
Desde el inicio, la campaña se muestra artificial, toda vez que el comportamiento mostrado entre redes sociales no corresponde a su flujo natural. En comparación, Facebook es la red social más usada para compartir este tipo de publicaciones periodísticas, pero en este caso la difusión masiva provino de Twitter con 60 mil cuentas utilizadas para compartir la nota del diario alemán y otras 90 mil para la nota del estadounidense.
Tras este arranque de campaña, a inicios de Abril se han creado 19 hashtags con la misma etiqueta #NarcoPresidenteAMLO con casi 17 millones de tuits generados.
Si se consideran en su conjunto los tuits originales, tuits con errores ortográficos, menciones, respuestas y retuits, en estos dos meses se pueden contabilizar 30 millones de tuits por parte de más de 300.000 cuentas.
El informe apunta que el tamaño de esta campaña no tiene precedentes, pues para las campañas de desprestigio en Ecuador se detectaron tan sólo 30 mil y en España 74 mil.
Recientemente también se ha descubierto que detrás de esta operación se encuentran organizaciones como Atlas Network, agencia internacional abiertamente en contra de los gobiernos de izquierda e impulsora de políticas neoliberales.